«Estamos ante una batalla que no admite tibiezas, hace falta compromiso y determinación» Entrevista a Charo Vargas
- 9 abr
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Desde Colombia, María del Rosario Vargas ejerce como Vicepresidente del Instituto de Política Social (IPSE), aportando una visión internacional y una firme defensa de la vida, la familia y la dignidad humana en un contexto especialmente desafiante para América Latina. Abogada especialista en Derecho de Familia, Su liderazgo combina convicción, sensibilidad social y una profunda vocación de servicio. En esta entrevista, analiza los retos actuales, el papel de la mujer en la defensa de la vida y la urgencia de una respuesta firme ante la crisis cultural que atraviesan nuestras sociedades.
P. María del Rosario, desde tu experiencia en Colombia, ¿cómo describirías la situación actual de la defensa de la vida y la familia en América Latina?
R. El panorama social y cultural en Colombia y en la Región se encuentra en un creciente detrimento de los valores fundamentales de la vida y la familia. En ese sentido, se ha cometido el gran error de priorizar los asuntos económicos sobre los culturales y sociales, pasándolos a un segundo o tercer plano, cuando debería ser el principal y la piedra angular de la conformación de nuestras sociedades.
A pesar de lo anterior, aún se conserva un nido conservador en las familias colombianas frente a lo cual el progresismo no ha logrado su objetivo soñado de adoctrinamiento.
P. América Latina ha vivido cambios legislativos significativos en torno al aborto y la familia. ¿Estamos ante una transformación cultural profunda?
R. Así es. Nos encontramos ante una revolución progresista que ataca desde todos los frentes posibles y que ha logrado permear las mentes de los más jóvenes. Es necesario generar una respuesta de concientización en contra del aborto, dando a conocer sus consecuencias, así como el genocidio oculto que se cobija bajo el disfraz de la liberación femenina.
Frente al totalitarismo ideológico de la extrema izquierda: Compromiso y liderazgo de combate.
P. Como Vicepresidente del IPSE, ¿qué papel juega una institución internacional en la articulación de respuestas frente a estos desafíos?
R. Principalmente la articulación internacional posibilita la activación efectiva ante los desafíos que nos impone el creciente adoctrinamiento progre. En ese sentido, permite realizar esfuerzos conjuntos bajo los mismos principios ante las amenazas latentes contra la vida y la familia que ataca nuestros países..
P. ¿Cuáles son las principales diferencias —y también similitudes— entre Europa y América Latina en la defensa de la vida?
R. Importante pregunta. La primera diferencia radica en el grado de concientización debido a que los ataques progres no se han expandido de manera homogénea en nuestros países por lo que algunos países al notar una intromisión mayor y extrema del wokismo genera una respuesta conservadora más activa. Por ello es importante entender que no se debe permitir llegar a esos extremos para reaccionar.
Segundo, en algunos países de Europa, tales como España y Hungría, se ha desarrollado una creciente sensibilización acerca de la importancia de defender la vida y la familia con unas posturas firmes que no son negociables. Esto a diferencia de países como Colombia que al priorizar lo económico, se suele negociar sobre temas culturales y sociales.
P. Como mujer líder en este ámbito, ¿qué aporta el liderazgo femenino a la causa provida y profamilia?
R. Es fundamental encontrar mujeres que alcen la voz a favor de la causa provida y profamilia. La mujer es un ser dador de vida y, por ende, llamada a tomar liderazgo en este tema tan trascendental que afecta nuestros países ante las crecientes cifras de aborto que no es otra cosa que el asesinato de un ser humano inocente.
P. Muchas veces se presenta la defensa de la vida como algo ideológico. ¿Cómo desmontar ese argumento y mostrar su dimensión humana y universal?
R. La defensa de la vida va más allá del plano ideológico. Es la defensa de la biología misma. Radica en defender el derecho más elemental sin el cual no es posible cimentar un orden social justo. Justamente cuando se prioriza lo ideológico sobre lo biológico, se adoptan posturas proaborto que se basan en una falsa idea de caridad con respecto de la madre, cuando en realidad encubre un asesinato. Recordemos siempre que el aborto no hace que la mujer deje de ser madre, sino que la convierte en madre de un bebé asesinado.
El secreto de éxito del Instituto de Política Social (IPSE): "Somos un instrumento para el triunfo de Cristo Rey".
P. En contextos donde existe presión política, social o incluso mediática, ¿cómo se mantiene la firmeza sin caer en el desánimo?
R. La firmeza parte de la convicción. Tengamos presente que debemos dar la batalla y Dios dará la victoria. También se requiere de fortaleza mental ante los crecientes ataques contra la vida y la familia, con la claridad de que esta batalla cultural va más allá del plano material.
P. ¿Qué papel tienen las familias en este momento histórico? ¿Son todavía el pilar fundamental o están siendo debilitadas estructuralmente?
R. Sin duda la familia está siendo debilitada y es nuestro papel recobrar la piedra angular de la sociedad. La izquierda tiene claro que destruyendo la familia, destruye todo el orden social y cultural. Por ese motivo, realiza tanto ataques directos como indirectos a nivel lingüístico dándole un alcance impensable al término, desconfigurando su concepción original para atacarla por completo.
P. Desde tu experiencia, ¿qué necesita hoy el movimiento provida: más movilización social, más incidencia política o más formación cultural?
R. Se necesita más formación cultural, sin duda. Los otros aspectos son la consecuencia lógica de lo primero, pero no al contrario. Por eso esta batalla es cultural porque se debe lograr impactar en la mentalidad para luego generar resultados positivos a nivel legislativo.
P. ¿Cómo se puede involucrar a los jóvenes en la defensa de la vida en un contexto donde muchas veces predomina el relativismo?
R. El joven por esencia tiene una sed de ser contracorriente, por lo que si se le hace ver a los jóvenes que la postura contracorriente en estos tiempos es ser provida y profamilia se ganaría bastante fruto con ese impulso natural.
Un compromiso adquirido desde una temprana edad: "Esta batalla más que cultural es espiritual".
P. A nivel personal, ¿qué te llevó a comprometerte en esta misión? ¿Hubo algún momento que marcara un antes y un después?
R. A nivel personal, debo decir que formo parte de una familia numerosa, católica y anticomunista al ser víctimas directas del accionar guerrillero en Colombia.
Por lo anterior, desde muy pequeña tuve acceso a libros valiosos que me permitieron ver la vida desde otro panorama y lograr la convicción en mis ideas, así como también notar todo el accionar y financiamiento geopolítico en contra de los valores cristianos, siendo latente que más allá de una batalla cultural estamos ante una batalla espiritual.
P. Por último, ¿qué mensaje lanzarías hoy a América Latina y al mundo sobre la urgencia de defender la vida y la familia?
R. Hoy más que nunca es urgente alzar la voz sin temor a los señalamientos a favor de la vida y la familia porque el silencio también es complicidad. Mando un mensaje de ánimo con la certeza de que cada esfuerzo conjunto tendrá grandes frutos.
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