El Instituto de Política Social (IPSE), denuncia «abandono» por parte de la Jerarquía eclesial a la Cruz más grande de la Cristiandad.
- 8 jun
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El Instituto de Política Social (IPSE) estalla contra el Vaticano tras confirmarse que el papa León XIV ha desoído formalmente la petición de miles de católicos para visitar y blindar espiritualmente la basílica pontificia.
Pablo Hertfelder García-Conde, presidente del IPSE: «Es un insulto gravísimo a nuestra fe; contemplamos con profundo dolor cómo los pastores huyen ante los lobos del progresismo y abandonan la cruz más grande de la cristiandad por puro tacticismo político».
La organización civil señala la «falta de valentía» de los obispos españoles y de la Santa Sede, acusándolos de claudicar ante el acoso del Gobierno y entregar por omisión un patrimonio sagrado.
Madrid, 8 de junio de 2026 — El Instituto de Política Social (IPSE), referente indiscutible de la sociedad civil en la trinchera por la libertad religiosa, los valores tradicionales y los símbolos sagrados, ha emitido hoy una de las declaraciones institucionales más duras, dolorosas y contundentes de su trayectoria. La organización ha denunciado de forma pública y abierta el absoluto y consciente abandono que sufre el Valle de los Caídos por parte de la jerarquía eclesiástica española y, de manera directa, por parte del propio papa León XIV, en lo que consideran un acto de rendición incondicional ante la ingeniería social y el revanchismo político que impera en España.
El anuncio se produce tras confirmarse que el sumo pontífice ha decidido ignorar por completo el clamor de los miles de ciudadanos católicos que, a través de manifiestos y peticiones formales, le suplicaban un gesto de amparo: una parada en su agenda oficial para acercarse a Cuelgamuros a defender la Basílica Pontificia que custodia la cruz más grande de la cristiandad. Para el IPSE, el silencio del Vaticano no es un mero olvido administrativo o logístico, sino una decisión política consciente que evidencia los complejos de una Iglesia que prefiere complacer al poder temporal antes que proteger las almas y los templos de sus fieles.
Un insulto gravísimo a la fe y la claudicación del pastor ante el lobo
El comunicado del Instituto de Política Social no se anda con rodeos diplomáticos y califica la decisión de la Santa Sede como una afrenta directa a los sentimientos religiosos de millones de españoles. El organismo civil advierte de que el desprecio papal al Valle de los Caídos deja vía libre al laicismo agresivo para consumar su plan de desmantelamiento, desacralización y destrucción encubierta del recinto arquitectónico y espiritual.
«Que el Santo Padre León XIV haya decidido desoer a los católicos que le pedían que se acercase al Valle de los Caídos a defender con su gesto una basílica de carácter pontificio es un insulto gravísimo a nuestra fe y a la defensa de nuestros símbolos. La cruz que corona ese valle no es un monumento civil, es el emblema de la redención. Ver cómo el vicario de Cristo pasa de largo frente a ella por miedo a una portada de periódico o por no importunar los pactos con la Moncloa genera un profundo desgarro en el pueblo de Dios», denuncian con severidad desde la ejecutiva nacional del IPSE.
La organización lamenta que la basílica, que goza de especial protección eclesiástica bajo el estatus pontificio, sea tratada por las propias autoridades eclesiales como una patata caliente que debe ocultarse para no desatar las iras de los sectores anticlericales.
Pablo Hertfelder García-Conde: «Padecemos una jerarquía eclesiástica sin coraje ni principios»
El presidente del Instituto de Política Social (IPSE), Pablo Hertfelder García-Conde, ha asumido en primera persona la portavocía de este descontento generalizado, dirigiendo sus críticas sin paliativos hacia el palacio de la Nunciatura y hacia el propio entorno papal. Hertfelder considera que el movimiento provida y defensor de los valores tradicionales ya no puede callar ante lo que califica como «tibia complicidad» por parte de quienes deberían dar la vida por el rebaño.
«Estamos ante una preocupante epidemia de falta de valentía que padece nuestra jerarquía eclesiástica. Los obispos en España y las autoridades en Roma se han convertido en burócratas del consenso político. Tienen miedo. Miedo a ser señalados, miedo a perder sus privilegios económicos y miedo a la confrontación cultural. Mientras el Gobierno legisla para borrar a Dios de la vida pública y asediar los templos, nuestros pastores guardan un silencio cómplice. Con su desprecio al Valle de los Caídos, el papa León XIV ha dejado desamparados a los pies de la cruz a miles de fieles que sí están dispuestos a dar la batalla».
Para el líder del IPSE, la actitud vaticana es un síntoma de una deriva institucional entregada a la corrección política global:
«No necesitamos discursos diplomáticos vacíos sobre la fraternidad mientras se permite la profanación simbólica de nuestros templos mayores. Si la jerarquía de la Iglesia no tiene el coraje de plantarse ante la cruz más grande de la cristiandad para recordar que la ley de Dios está por encima de las agendas totalitarias de los gobiernos, están abdicando de su misión sagrada. Los católicos españoles exigimos líderes con fe inquebrantable, no gestores asustados que pactan itinerarios con los enemigos confesos de la Iglesia».
Frente a la inacción, la deserción y los complejos de la cúpula eclesial, el IPSE ha anunciado que redoblará sus esfuerzos en la calle, en los tribunales y en los foros internacionales. La organización civil deja claro que la cruz del Valle de los Caídos no será demolida ni silenciada mientras quede un solo ciudadano dispuesto a defenderla, operando si es necesario de espaldas a los despachos episcopales que han preferido mirar hacia otro lado.
El Instituto mantendrá de manera indefinida sus campañas de concienciación y movilización, y avisa de que el veredicto de la historia con la actual generación de obispos será demoledor.
«La defensa de la cruz no le pertenece en exclusiva a una jerarquía que ha demostrado una alarmante falta de valentía; le pertenece al pueblo fiel. Si el papa León XIV prefiere la comodidad del protocolo político a la fidelidad de sus hijos en las islas y en la península, la sociedad civil asumirá el liderazgo de la resistencia. No nos vamos a callar, no nos vamos a rendir y no vamos a permitir que los complejos de nuestros pastores entreguen la fe de nuestros mayores al relativismo progrelaicista. La cruz seguirá en pie, con ellos o sin ellos», concluye de forma tajante Pablo Hertfelder García-Conde.
Contacto de prensa
Instituto de Política Social (IPSE)
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